¡Ah! Game On… Qué de aventuras, cuántas emociones, luchas contra la adversidad y piernas rotas que hicieron mal al intentar ponernos la zancadilla.

Aún recuerdo cuando, el verano de 2014, nuestro querido director y humilde servidor vuestro, Jaime Martínez Barahona, acudió al emplazamiento universitario donde me hallaba trabajando. Desde donde tecleaba pude escuchar una conversación que alguien tenía en la puerta. Al principio no les presté atención, dos amigos hablando de sus cosas, pero entonces, Jaime formuló la frase mágica con la palabra clave que invoca el 10000% de la atención de cualquier gamer:

“¿Dónde está el que dices que le encantan los videojuegos?”

Levanté la mirada, como si alguien me tirase de la oreja hacia la puerta. Entonces, miré a Jaime, y Jaime me miró. And He looks at me, and I look at him. Medio me acercé, medio me teletransporté, aparecí en medio de un humo metafórico diciendo “¿Alguien ha dicho algo de videojuegos?”, y Jaime me soltó el bombazo.

Quería hacer, en la radio de la universidad, un programa de videojuegos y estaba formando un equipo.
“Has encontrado a tu gamer”, le dije. Jamás olvidaré cómo le brillaron los ojos.

Tras despedirnos, no volví a saber anda de él en unas semanas, hasta empezar el curso 2014-2015, que volvío y ya me presentó el proyecto bien formado y al segundo integrante, Jorge Martos. Mas, solo éramos tres. Necesitábamos una cuarta voz. Pero, antes de buscar esa voz, era vital la aprobación final por parte del mandamás. Un poco nervisos, pues sabíamos la clase de persona que era y era probable que el programa no siguiese su querida línea editoral, pero con seguridad y confianza en la potencia de la idea, fuimos a él.

¡Y nos dio luz verde! Con fuerzas renovadas, fuimos hacia el aula donde se estaban llevando a cabo las pruebas de selección para los distintos programas de la radio universitaria. Es cierto que tardé un rato en dar un paso al frente y anunciar el nacimiento del nuevo programa, pero había algo que me lo impedía, hasta que ví un chico con una camisa muy especial que sobresalía por encima del resto de asistentes, todos tan… normales. Fue entonces, cuando este chico decidió colaborar con un programa de deportes,  que di un paso al frente y dije: “¡Esperad! ¿Qué te parece si, en lugar de apuntarte al programa de deportes, vienes a un programa de videojuegos?”.

El muchacho, que no era otro que nuestro querido Comandante y Profesor, Carlos Adanero, aceptó la oferta.

Ya éramos cuatro, y tras una reunión para conocernos y repartir el programa, llegó el gran esperado momento de sentarse ante el micro y dejar que la magia del videojuego hiciese lo suyo.

“¡Muy muy muy buenas, señoras y señores, laidys and gentelmen! ¡Bienvenidos a GAME ON, el mejor programa de videojuegos de toda la Onda…!”

Qué de nervios, cuánta inexperiencia. Jaime, como no podía ser de otro modo, brilló, mas, para Carlos y para mí, era nuestro primer día en este medio. Titubeos, fallos de expresión… y aun así, el programa se desarrolló a la perfección. Pero el día no había hecho más que empezar. Cuando acabamos, tras una reunión con una persona que el Jefazo había designado como la directora de la radio que nos daba su opinión de cosas a mejorar, los cuatro nos juntamos para comentar el programa.

Entonces, llamando tímidamente a la puerta, entró un compañero de clase del Comandante, también de primero. Sin una pizca de timidez, destilando confianza por cada poro y cada tono, el Maestro de Armas, el Ranger Marcos Martínez Redondo, solicitó su ingreso en este nuestro programa.

Las semanas fueron pasando. Poco a poco, programa a programa, íbamos consiguiendo más confianza, más fuerza en nuestras voces y más potencia en nuestro contenido. La gente comenzó a hablar de nosotros. Por motivos de horarios, Jorge tuvo que dejar la familia, aunque sigue en el grupo de WhatsApp. Durante el segundo cuatrimestre, Jaime nos llamó y nos dijo que íbamos a entrevistar a una persona muy especial, que el día anterior coincidieron en el autobús y que le habían hablado de nosotros. Era uno de los mayores beta tester de España.

Entonces, lo que comenzó siendo una entrevista se convirtió en colaboraciones habituales. No fijas, pero, poco a poco, la ausencia entre estas fue reduciéndose hasta que los Cuatro dimos la bienvenida a nuestro social media, el Amo de las Redes Sociales, Guillermo Velasco.

El equipo (el de por aquel entonces) ya estaba completo, pero, por supuesto, la aventura no hizo si no comenzar. Muchas cosas han pasado desde aquel comienzo titubeante en una radio universitaria hasta convertirnos en el programa que somos hoy en día, y más pasarán hasta que seamos el programa que llegaremos a ser. Y, si me lo permitís, os iré contando las distintas aventuras por las que hemos pasado. Si andáis con nosotros, seréis testigos de las que están por venir y podréis comentar a los que lean los artículos en los que contaré estas cosas (y podréis decir a los nuevos gameoneros: “Es cierto, yo ya lo escuché, fue realmente épico”).

Game On es una familia que no para de crecer. Un programa que intenta hacer llegar a todos los rincones esa rica cultura gamer, luchar contra los estúpidos estereotipos que aún colman la sociedad y hacer ver que los videojuegos son para todos, no solo para unos frikis viciados que no salen de sus cuevas.

¿Y sabéis por qué todo esto es posible?

¡Por vosotros, gameoneros!

Tony Landrove

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