Todo el mundo sabe lo importante que es una buena historia. Cómo empieza, cómo va evolucionando, a la vez que sus personajes, como si el escritor o guionista no hiciese más que escribir algo que está viendo en lugar de plasmar sus pensamientos. La historia ha de fluir y construirse por sí sola. Un buen comunicador escribe lo que esa ficción y sus criaturas piden. No obstante, casi más importante que cómo se origina, es más peligroso que la aventura cuente con un final decepcionante.

Hay videojuegos que, desde el principio todo apunta a que no merecen la pena el tiempo que requieren. Otros van como si de una montaña rusa se tratase, con momentos inolvidables y ratos odiosos. Algunas historias no dejan indiferente a nadie, o con una sensación de vacío y pérdida de tiempo.

Sin embargo, las que realmente duelen a los jugadores son las aventuras que empiezan de forma brillante, no hacen más que crecer mientras se desarrolla y, en su momento de máximo esplendor, la llama se apaga y se desinfla por completo.

Hay muchas historias cuyo final no convenció a aquellos que jugaron toda la aventura. Aunque en especial duele cuando el cierre de una entrega de cierta saga no está a la altura de la expectación del público. Es el caso de Halo 2 y su abrupta conclusión (cuyo auténtico final se juega en Halo 3) o la decepción que generó el combate contra el jefe final en Halo 4, The Legend of Zelda: Twilight Princess o la tópica cinemática de cierre de Gears of War 3.

En especial a los fans de Square Enix, el juego que marcó el comienzo del fin de una de sus míticas sagas, Final Fantasy, fue el X-2 (el cual, para la inmensa mayoría, no solo sobra, sino que inició una mala costumbre de extenuar hasta la saciedad a unos carismáticos personajes, como se hizo con FF XIII y sus dos secuelas).

Aun así había esperanza, pensaron todos cuando comenzaron a jugar a Final Fantasy XII. El inicio de este juego fue impresionante, y llevó las capacidades de PS2 hasta su máximo. Tuvo la mala suerte de que el estilo de background story de Yasumi Matsuno no fuese continuado por las decisiones de los derectores Hiroyuki Hito y Hiroshi Minakawa, quienes se ocuparon del proyecto a partir de la segunda mitad de este (cuando una historia tiene más de un director, o son muy, muy buenos, o está destinada al fracaso).

Otros juegos están pensados para que su historia se divida en tres entregas, por lo cual, si solo se juega a una, el jugador se quedará con una sensación de vacío y engaño. Esto en sí no es malo, siempre y cuando se sepa llevar bien.  Ese no es el caso del estreno más esperado de la nueva generación, The Order 1886. Su intención de crear una trilogía fue demasiado descarado y, a través de un final abrupto, dejaron abierta, sin cerrar un ápice, tanto la trama principal y las secundarias más importantes. Eso no hico más que enturbiar la reputación de un juego que, desde el principio, no estuvo a la altura de las expectativas, pero que siguió siendo una creación espectacular.

Muchos son los finales que destrozan buenas historias. Aunque todo es cuestión de opiniones, algunos se han ganado este galardón debido a que la opinión de la inmensa mayoría es similar. Alien Isolation, Bioshock Resident Evil 4, Star Wars Knights of the Old Republic 2: The Sith Lords, Beyond Two Souls… Los títulos son cuantiosos.

Si hay alguno que hizo la tierra temblar fue el polémico final de Mass Effect 3. Tras un comienzo de saga espectacular y unos giros de guión muy bien valorados, llegó el momento en el cual todos los caminos coincidían. Finalmente, llegaba el enfrentamiento final, todos unidos frente un enemigo común que amenaza todo tipo de vida orgánica de la galaxia.

Y el futuro se divide en tres opciones.

Aunque la elección del sueño, si bien está justificada y se complementa con las cuatro novelas que se publicaron de la serie, Bioware no llevó muy bien esta opción, pues, de tres cinemáticas finales distintas, solo cambiaba el haz de luz y poco más. Los fans se rebelaron en las redes sociales, indignados. Por ello, Bioware creó varios finales extendidos (DLC gratuitos) que calmaron un poco la tormenta.

No obstante, los gamers sufrieron una gran decepción con el final global que decidieron dar a la mítica saga. Ellos esperaban un enfrentamiento épico entre ambos ejércitos, más cinemáticas espaciales, ver a todos los personajes a los que tuvieron que enfrentarse para conseguir su ayuda y luchar contra hordas de enemigos, korgans abriéndose paso con sus escopetas, las naves asari surcar el cielo, ofreciendo fuego de apoyo al grupo del Comandante Shepard que luchaba por llegar hasta su objetivo. Pero lo que consiguieron fue, si bien el nivel más difícil del juego (y posiblemente la saga), una incipiente sensación de incomodidad y el deseo de enfrentarse a algo más.

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