¡Hola, muy buenas gameoneros! Os traemos una nueva y colorida review, hablando esta vez sobre un título indie español, procedente de las talentosas manos de la gente que conforma Drakhar Studio, un estudio indie madrileño que lanzó hace unas semanas su genial juego de plataformas, Ginger: Beyond The Crystal.

 

ginger

 

Estamos ante un título, no rompedor, pero si reminiscente a todas aquellas aventuras con plataformas y acción que teníamos en el pasado, muy a lo Crash Bandicoot, Super Mario o los primeros Rayman. Toque nostálgico, sin duda, que nos acompañará durante este artículo al analizar este encantador y particular título. ¡Comencemos!

 

RESTAURANDO EL EQUILIBRIO

 

Empecemos, como no puede ser de otra forma, comentando su trama e historia, cuidada y con mucho mimo detrás, para ponernos en detalle y en situación de lo que narrativamente pueda ofrecernos este título, con un doblaje y una traducción al español de aspecto sobresaliente.

 

En los reinos de fantasía hay muchas historias que cuentan grandes aventuras. Algunas de ellas, hablan sobre pequeños seres que ante tiempos difíciles, demuestran gran valor… como Ginger.

Erase un bonito pueblo que vivía en paz. Cada verano, sus habitantes se internaban en el corazón del bosque, donde la magia es más fuerte, para llevar regalos a su diosa, que habitaba en un ídolo de piedra.

 

ginger01

 

Lo hacían con ilusión y alegría, y ella… a cambio, les protegía con su luz… regalando al bonito pueblo belleza y tranquilidad. Junto al altar de la diosa, en el centro del bosque, había también un cristal gigantesco y de gran poder, que con su ayuda, la diosa mantenía ese mundo en paz, gracias a la conexión que existía con el resto de otros cristales repartidos por todo el pueblo. 

El cristal estaba protegido por tres guardianes druidas que desde tiempos inmemoriales, escuchaban allí la voz de la diosa. Ella les contaba sus deseos, problemas y preocupaciones, hasta que un día les dejó de hablar…

 

ginger02

 

Ellos se asustaron ante el repentino silencio, pero no tardó en aparecer a los pies del altar, un bebé de grandes ojos y mirada bondadosa que había sido enviado por la diosa para recordarles que ella seguiría cuidando del pueblo y de sus habitantes.

Los guardianes le cuidaron desde entonces, allí en el corazón del bosque, donde la magia es más fuerte. Y le llamaron Ginger. Y aunque no volvieron a escuchar a la diosa, ellos sabían que cuando llegaran momentos difíciles, el pequeño sería la voz y la luz que les guiaría…

 

ginger03

 

Pasaron unos cuantos años, y cierta noche, un ser misterioso apareció por el bosque. Portaba una joya con un misterioso brillo rojizo. Lentamente se aproximó al altar de la diosa del bosque. Se inclinó y lo depositó junto al cristal.

Una luz brilló de manera terrible en todos los reinos, para, de repente, sumirse todo en infinita oscuridad. El cristal había perdido su fuerza, y su luz intensa se volvió palida y moribunda, y con ello el poder de la diosa se disipaba lentamente…

 

ginger04

 

Uno a uno, los cristales de los diferentes pueblos se fueron rompiendo y desperdigando fragmentos por todo el mundo. Sus guardianes druidas miraban entristecidos como los fragmentos de cristal se perdían en el horizonte. La paz había terminado, y se avecinaba el puro caos…

Sin embargo, no todo estaba perdido. Cuando pocos lo esperaban, la diosa se pronunció. Alzó su voz y llamó al pequeño Ginger. Había llegado su momento. Debía comenzar su gran aventura para salvar a sus hermanos y traer un nuevo amanecer…

 

ginger05

 

Y así en esta guisa es como Ginger comienza sus andaduras por el ancho mundo, que nos llevará en torno a unas 10 horas en total, pateándonos de arriba a abajo todo el escenario para recoger todos los fragmentos de los cristales para devolver a la diosa su poder y materiales diversos como madera o roca para reconstruir los pueblos destrozados que nos iremos encontrando. Una premisa sencilla, pero bien hilada, y como hemos dicho antes, con regusto a antaño. Pero eso lo veremos con más detalle a continuación. ¡Adelante!

 

PLATAFORMAS A LA ANTIGUA USANZA

 

Ginger: Beyond The Crystal es ante todo, un videojuego de plataformas y acción 3D asentado en conceptos de antaño de diversas sagas. Se notan muy claras las referencias en las raíces de sus mecánicas, pasando por exploración y recolección de objetos (muy al estilo Rare… que recuerdos…),  tramos de desarrollo lineal, a veces salpicados de puzzles,  y lo que es el meollo de la cuestión: saltos y plataformeo sobre elevaciones, bases móviles, salientes… Es como si estuviésemos viajando a otra época, pero sin necesidad de máquinas del tiempo, agujeros de gusano, portales dimensionales, y esas cosas surrealistas de la ciencia ficción. Según lo podamos ver mejor o peor, la nostalgia es parte del encanto intachable de este videojuego.

 

banjo-ginger_comp
Y es que Ginger, además de retrotraernos a los tiempos de juegos mencionados anteriormente, reyes del género en su momento como Crash Bandicoot, Super Mario o Rayman (sobretodo por su estilo desenfadado y caricaturesco), no se puede evitar también tener este título de Drakhar Studio como comparación con uno de los grandes videojuegos de los estudios Rare, Banjo-Kazooie. Su estilo artístico, su manera de afrontar las situaciones, así como de los diálogos con voces y gruñidos ininteligibles, seña clave de las aventuras del oso y su pájaro, es algo que podemos ver palpable al jugar a Ginger, y que sin duda, se agradece que se haya guardado este cariño a través de estas referencias a lo clásico. Francamente genial.

 

No obstante, Drakhar Studio no explora anclándose únicamente al pasado, sino que también explora cosas del presente en Ginger. A diferencia de muchos plataformas clásicos, tendremos presente multitud de situaciones diversas que harán que la aventura se nos haga más amena y entretenida, y mucho más completa y dinámica en según que cosas.

La forma de acceder a los mundos de juego será a través de los pueblos que nos encontremos, que servirán como nexos o centros neurálgicos con el resto de mundos o niveles de juego.

 

 

En estos nexos de cada mundo tendremos que realizar diversas tareas principales, así como misiones secundarias que nos dan los aldeanos de cada uno de los pueblos que visitemos (normalmente para recoger recursos, encontrar los preciados cristales de poder o matar enemigos); reconstrucción de edificios, que hará que los habitantes aumenten su ánimo y nos presten su ayuda en determinados momentos de la aventura si hablamos con ellos; o salvar ciudadanos perdidos, gracias a los cristales que vamos recogiendo a lo largo de los rincones del mundo correspondiente.
En todo momento tendremos un indicador de objetivos en la parte inferior de la pantalla que nos marcará las diferentes tareas, tanto principales como secundarias.

 

Tomaremos a veces prestado cual “Mario”, trajes o disfraces con habilidades que nos permitirán pasar por zonas inaccesibles desde un principio, así como para sortear los puzzles, que no es que gocen de una dificultad endiablada, pero si que nos harán pasar un rato entretenido.

 

También tendremos fases en las que habrá que recoger objetos u artefactos para desbloquear zonas ocultas del mapeado, en las que podremos ir a escudriñar a fondo para encontrar más objetos, cristales, entre otras cosas interesantes para avanzar.

 

 

Todas estas fases o situaciones nos ayudarán como jugadores a romper la monotonía y lo lineal de las partes más de puzzles y de plataformas del juego, sin duda. Algo que para el jugador es de agradecer dentro de una aventura como esta, aunque si tuviese que poner algún pero, sería que en algunos momentos de la aventura, estas tareas secundarias se puede llegar a hacerse algo confusas, desvirtuando demasiado al jugador del motivo principal del juego, que sin duda, son las plataformas.

 

 

Lo más importante, y a lo que más énfasis se le da en el juego, es precisamente eso: saltos y plataformeo puro y duroDesde los pueblos que visitemos, llegado un punto tendremos que ir a superar diferentes secciones de plataformas para acceder a los cristales corrompidos de la diosa, que se han vuelto de un color rojo muy “preocupante”. 

 

Mientras que en las tareas secundarias de cada mundo tenemos que enfrentarnos a enemigos o rebuscar recursos y objetos con suma facilidad, en los niveles principales de plataformeo tendremos que activar diversos cristales rojos para purificarlos, sorteando trampas, posiciones peligrosas, y realizar saltos complicados. Aquí es, claramente, donde reside la dificultad del juego, y es donde Ginger brilla con fuerza en su apartado jugable, teniendo que hacer gala de nuestra habilidad con los trajes y objetos que consigamos.  

 

 

En general, el apartado jugable es muy completo y abarca muchos campos o ramas a realizar. No obstante, hay que señalar un “pero” importante, y es el sistema de combate.  Sí, puede que dentro de los juegos de plataformas 3D de corte clásico, la inclusión de un sistema de combate no sea lo más importante (más bien es el manejo del personaje, sobre todo), pero está claro que, si lo hay, tiene que ser algo que permita que la experiencia jugable restante tome una sinergia y se complemente.

 

 

Algo en lo que falla este sistema, aparte de en la respuesta simple de los enemigos en términos de IA, es en la falta de mecánicas rompedoras al ejecutar los golpes u ataques de Ginger, algo limitados y sencillos para lo que podría ofrecerse desde un principio.

Obviando esto, podemos decir francamente, que Ginger: Beyond The Crystal posee un núcleo de jugabilidad nada desdeñable, y que para muchos nostálgicos nos hará volver a retomar los mandos una vez más. Una y otra vez.

 

UN MUNDO DESTROZADO POR LA EXPLOSIÓN DEL CRISTAL (Apartado técnico y gráfico)

 

Como siempre se dice, una imagen o varias valen más que mil palabras. Si habéis estado viendo a lo largo de este artículo las imágenes del juego que aquí servidor ha ido poniendo, comprenderéis que Ginger goza de una belleza visual sin parangón.

 

 

No se duda de presumir de escenarios coloridos, muy vivos y atractivos, con un estilo muy aprovechado del “cartoon” o dibujo animado que tanto pudimos ver en el pasado con personajes como Sonic, MarioAbbey (el protagonista de la saga Oddworld, del cual guarda cierto parecido Ginger…), o Earthworm Jim, si nos vamos más para atrás en el tiempo.

 

 

 

El diseño y el modelado tanto de escenarios, personajes, edificaciones o efectos visuales es sin duda, algo muy a destacar, algo que técnicamente luce muy bien en su motor gráfico basado en Unity, con formas muy suaves y agradables a la vista. Enorme apartado para Ginger, como podréis ver.

También hay que destacar una banda sonora y un sonido geniales, con todo lo que podríamos esperar de un juego de plataformas de antaño, con ese regustillo a alegría y buenas vibraciones. 

 

CONCLUSIÓN

 

Finalmente, creo que tengo que soltar más alabanzas que otra cosa sobre este videojuego. Drakhar, me has conquistado.

 

Ginger: Beyond the Crystal es una entretenida y estupenda aventura de plataformas, hecha con un cariño y un mimo geniales, con ese sabor de antaño que tantas veces se echa de menos en la industria de hoy en día, que la mayor parte de las veces busca satisfacer al público a base de shooters y juegos con base online.

 

Momentos jugables muy satisfactorios de plataformas, misiones secundarias y exploración, se complementan con un acabado cartoon muy colorido y vivo, ideal para sentirse relajado y disfrutar de una aventura familiar como las de antes.

 

No obstante, no está ausente de fallos. Muchas veces en el apartado jugable, dentro de las misiones secundarias, puede llegarse a confundir demasiado al jugador a la hora de centrarse en el cometido principal, y se tiene algo de sencillez y poco desarrollo dentro del sistema de combate e IA de los enemigos, que no presenta mecánicas rompedoras en general.

 

 

Recomendado para todos aquellos jugadores que busquen volver a las sensaciones de una época donde antes éramos más desenfadados, y ante todo despreocupados. Sólo buscábamos la diversión a raudales. Y Ginger tiene esa pura esencia. ¡Enhorabuena Drakhar Studio!

 

¡Nos vemos! Seguid a Game On para conocer e informaros sobre la actualidad y las curiosidades del mundo de los videojuegos.

7.8

Pros

  • Un juego de plataformas clásico, como los de antes. Muy a la antigua usanza, y al estilo de títulos como Banjo-Kazooie o Crash Bandicoot.
  • Presenta una estética y un diseño artístico muy colorido, vivo y muy alegre. Un apartado magnífico que entra por los ojos.
  • En general, el apartado jugable es muy completo y abarca muchos campos o ramas a realizar.
  • Una banda sonora que desprende energía, y recoge la esencia de antaño.

Contras

  • En general, muchos de los enemigos son simples en personalidad y en mecánicas en cuanto a IA.
  • La dificultad de los puzzles en la mayor parte del juego no es muy elevada, no ofrecen un gran desafío.
  • Se tiene algo de sencillez y poco desarrollo dentro del sistema de combate. No se presentan mecánicas rompedoras.
  • Muchas veces en el apartado jugable, dentro de las misiones secundarias, puede llegarse a confundir demasiado al jugador a la hora de centrarse en el cometido principal, que es el plataformeo.
Author Luis Urueña
Published
Categories Review
Views 200

Comments

No Comments

Suscríbete al blog

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Categorías